¿Te sientes agotada, estancada, desilusionada o desconectada?

¿Te has dado cuenta de que no fluyes, que tu liderazgo no es eficiente y es mediocre?

¿Te gustaría liderar con impacto y en flow contigo y con tu entorno laboral?

 

Entonces, es especialmente relevante para ti leer este artículo porque descubrirás cómo aprovechar las dos fuerzas que hay dentro de ti y cómo te conectan con tu autoridad interna para desarrollar tu potencial a favor de tu talento e impulsar tu carrera profesional.


 

“¡Esto es por lo que te contraté, Natalia! Estaba cansada de trabajar con otros “coachs”.

 

Eso me dijo mi clienta, G.C., en una sesión 1 to 1 de entrenamiento, después de haber compartido con ella un feedback  “franco”. Fuí directa, amable, amorosa … e irreverentemente respetuosa.

G. es una mánager de departamento en un sector muy competitivo. Tiene un pequeño equipo detrás de ella y GRANDES planes para el futuro. Se acercó a mí, como lo hacen muchas de mis clientas, después de haber trabajado con una conocida en común.

Hasta ese momento, G. había trabajado con coachs y mentores que la apoyaban y la acompañaban en los descubrimientos de su proceso… pero sin ofrecerla un feedback directo con una visión estratégica que la aportara soporte para superar la meseta profesional en la que se encontraba y desbloquear su siguiente nivel de éxito.

Sé que cuando estoy entrenando a una mujer inteligente y talentosa, una parte importante de mi trabajo es ofrecer apoyo emocional y animarla.

Subrayo las palabras “parte de mi trabajo”.

La otra parte importante de mi trabajo es ofrecer: visión estratégica, una comunidad de apoyo para expandirnos o cobijarnos juntas, un contexto de reflexión y auto-conocimiento, aportar feedback sin rodeos, estrategias para despertar la consciencia e incorporar el bienestar, recursos tácticos y retar para enfrentar nuevos y audaces desafíos.

Cuando miro la industria del desarrollo de liderazgo de las mujeres, veo mensajes con un excesivo enfoque centrado en el (¡confía en tu intuición femenina!) Y echo en falta el enfoque con el soporte práctico y táctico que impulsa el pasar a la acción y el retorno de la inversión.

Para mí, esta es la simpleza y el márketing del “boom” del liderazgo femenino.

Merecemos … y NECESITAMOS … un estándar más alto.

Por un lado, las mujeres somos bombardeadas con mensajes edulcorados para “¡abrazar el Woman Power, el Poder Femenino y la Feminidad Divina!” para liderar, y por otro orientadas hacia formaciones empresariales demasiado “típicas” e incluso “caducas” basadas en el viejo modelo, centradas en habilidades para “¡Liderar!”.

Y a pesar de que defiendo tanto abrazar lo femenino como que hay habilidades que favorecen el liderazgo, sé que el verdadero éxito profesional y en relación a lo personal requiere tanto de la visión biológica, espiritual, táctica y profunda como de la estratégica. Que el liderazgo requiere de consciencia, responsabilidad, sostenibilidad y pasar a la acción.

Con frecuencia escucho que para impulsar un cambio real para las mujeres, tenemos que involucrar a los hombres. Esto es verdad. También afirmo que para impulsar un cambio real en nuestra carreras y negocios, necesitamos comprometernos no sólo con nuestra divina intuición femenina, sino también con nuestra estrategia masculina.

Tenemos ambas fuerzas dentro de nosotras, y cualquier asesor, coach o mentor que te diga que solo necesitas una, está haciendo la mitad del trabajo.

 

Por eso creo el término liderazgo femenino es “simplista”, y fruto de un “boom” que en los último años tiene demasiado márketing y que al igual que el viejo modelo de liderazgo, no está a la altura de las demandas y necesidades de TODA la sociedad y más concretamente de un 50% de la población mundial que por ser mujer está oprimida.

Así lo percibo también a través de los mensajes publicitarios de las “grandes y pequeñas” marcas y medios de comunicación que se han subido a la ola del WOMAN POWER, del EMPOWERMENT extrañamente traducido como empoderamiento, bien porque vende o porque ignoran el significado de lo femenino.

Dicho esto, he buceado en el término liderazgo femenino, buscando que no sea sólo cuestión de marketing. 

Aquí, el análisis etimológico y de significado del término “Liderazgo femenino”, espero que te ayude a sacar tus propias conclusiones:

Líder = del inglés leader (guía):
1.- verbo to lead (ir adelante,dirigir)
2.- sufijo -er (el que hace la acción)

Liderazgo = el que ha recibido el cargo del guía.

Femenino = del latín, significa perteneciente a la mujer, la que amamanta.
1.- Viene de fémina (mujer)
2.- sufijo -ino (perteneciente)

 

Nace el conflicto:

Venimos de un histórico cultural en donde lo Femenino y lo Masculino se han asignado en el ser humano como cualidades en base a la diferenciación sexual, mujer-hombre. También se emplean como adjetivos en referencia a comportamientos/acciones que clasificamos como atribuibles a un sexo u otro basándonos únicamente en normas sociales.

Esto genera confusión ya que normalmente unimos la condición de ser mujer a comportamientos exclusivamente femeninos y a ser hombre con comportamientos exclusivamente masculinos, y si algún hombre o mujer tiene comportamientos contrarios a lo que se suele adjudicar a su sexo se los suele “estigmatizar” y rechazar.

 

Tú y tus hormonas:

Los estudios científicos, muestran que hormonas como los estrógenos y la testosterona influyen en nuestros comportamientos emocionales y sociales y que los niveles de la proporción de hormonas presentes en cada persona, no siempre se relacionan de igual manera con el órgano sexual de hombres y mujeres. Hay mujeres que tienen más testosterona que muchos hombres y viceversa, entonces, ¿esas mujeres dejan de ser mujeres? Pues no.

 

Entonces ¿Qué es lo femenino?

Por lo que el término femenino (liderazgo femenino), entiendo que aquí se emplea haciendo referencia a la energía femenina, más que a la etimología.

En este punto, quiero subrayar que la energía femenina no tiene que ver solamente con el género, la mujer, o el sexo femenino, sino que cohabita en cada uno de nosotros, hombres o mujeres, al igual que la energía masculina. Se entienden mejor cuando se habla de ellas por contraposición.

 

Lo femenino y lo masculino:

La energía femenina es creativa, fluye, se adapta y se deja llevar. Nos permite conectar con nuestras emociones, es comprensión, colaboración, intuición, vivir plenamente cada sensación.
La energía masculina tiene que ver con la racionalidad, la fuerza, el impulso, la capacidad de poner límites, la sexualidad, la competición, el sentido de realidad, lo práctico, el poder personal, la toma de decisiones.

 

¿Por qué tu liderazgo es mediocre?

La mujer del final del SXX y del SXXI ha sido y es educada para tener éxito laboral (…), ser práctica, racional y autosuficiente, viviendo exclusivamente desde su energía masculina hasta tal punto que ésta toma el control total, generando desequilibrios de todo tipo y una desconexión muy palpable con su mundo emocional y con su cuerpo.

Tu liderazgo es mediocre sencillamente porque NO estás utilizando proporcionalmente a la otra mitad de ti y esto hace que estés desconectada de tu autoridad interna.

El mensaje que quiero transmitir con todo esto, es que lo femenino y lo masculino se mezclan en cada individuo en una proporción única e irrepetible y eso nos define como personas, y que no debemos reprimir estos aspectos por “encajar” en los estándares de un sexo en nuestro entorno laboral ni social, porque ni es sano ni es auténtico.

 

La transformación del liderazgo:

Las mujeres, tenemos la posibilidad de originar la transformación del liderazgo y depende de nosotras y de cómo nos sintamos como mujeres con nuestro femenino y masculino, y a su vez de que comencemos a emplear nuestra biología a nuestro favor (esto te lo contaré mañana). También de que los hombres se aproximen a su feminidad y se permitan experimentar esta cualidad de forma más natural.

Lo femenino facilita un espectro de posibilidades más amplio e inclusivo, implica una mayor presencia del mundo emocional y visión a largo plazo, capacidades como inclusión, creatividad y regeneración, valores que deben ser más apreciados y valorados en nuestra sociedad para que como mujeres no tengamos que castrar nuestra feminidad para poder ser tenidas en cuenta en la mesa donde se toman las decisiones, respetadas y valoradas como individuos de derecho y los hombres puedan experimentar estos aspectos sin ser estigmatizados como débiles.

Con este análisis etimológico y reflexión, lo que quiero decirte es que, cuando oigo hablar del “Liderazgo Femenino”, me gustaría que todo el mundo entendiera que es la integración de estos dos principios, el masculino y el femenino en el ser humano, independientemente de su órgano reproductor.

Lejos de esto, creo que el mensaje que se está transmitiendo con el término liderazgo femenino, carece de este significado de base, nos merecemos un estándar más alto.

“El liderazgo necesita de la integración del principio masculino y femenino que cada persona tiene de manera genuina.”

El liderazgo en el que creo es un concepto de liderazgo sostenible y consciente, aplicable a hombres y mujeres, que manifiestan en el mundo la integración de lo masculino y femenino que hay en ambos, como seres humanos que ponemos en movimiento todo el potencial de posibilidades que nos proporcionan tanto lo masculino como lo femenino que hay en cada uno, sin renunciar a ninguna de nuestras partes y desde el conocimiento de nuestra biología de género para aprovecharla a favor de nuestro talento.

Y tú, ¿en qué Liderazgo crees?

Un abrazo.

N.

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